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Una batalla larga e incómoda

Camineros y familiares, en la protesta de As Pontes. C.ARIAS
Camineros y familiares, en la protesta de As Pontes. C.ARIAS
Los encierros de los camioneros en As Pontes, Vilalba y Ferrol cumplen este miércoles un mes

Los relojes siguen contando pero la situación es la misma. Apenas tienen novedades y la incertidumbre aumenta. Los encierros de los camioneros del carbón en As Pontes, Vilalba y Ferrol, que arrancaron el 9 de septiembre, cumplen un mes este miércoles. Y aunque el cansancio empieza a notarse, lo tienen claro: la suya es una carrera de fondo y ya han asumido que el turrón lo comerán con el chaleco amarillo en un salón de plenos.

"Jodidos, cansados, desganados, enfadados, pero no rendididos", resumen los transportistas, que suman más de cinco meses y medio sin trabajo y justo este lunes hacen cuatro semanas de encierros. Siguen divididos en tres concellos, y seguirán. "Hai que morrer coa idea inicial", dicen. Aunque pueda ser más incómoda, lo que se busca es "facer máis forza".

"Estamos en un laberinto político, mucha promesa y del resto, nada. Las elecciones están cerca y todo son intereses", dice Manuel Ferreiro, de Vilalba, mientras sus compañeros se suman a las críticas. No quieren ser "ferramentas de presión" o "marionetas".

"Estannos vendendo cousas alternativas que non son para nós, que nos digan se hai solución ou non", dicen, mientras urgen un posicionamiento claro y señalan que la única posibilidad para ellos es que la central vuelva a funcionar con carbón, al menos con un 60%. "O que non poden é cortarnos a cabeza así de golpe", señala Jorge Álvarez, de Lugo.

De las reuniones no se sacan resultados concretos y aumenta la frustración. Su última puerta abierta, la propuesta del Ministerio de Transición Ecológica de ofrecerles algún tipo de ayuda, todavía no fructificó. "Me llamaron al día siguiente de la reunión y de momento no volvieron a ponerse en contacto, a ver que hacen", dice el portavoz, Manuel Bouza, que anima a seguir luchando.

"Desde que empezamos los encierros se sabe que es una batalla larga e incómoda pero no vamos a parar hasta ganarla", asegura. Pero los días pasan y las deudas aumentan. "E os capitais sociais van baixando", resaltan los camioneros, y hablan de cómo se organizan, con turnos de doce horas. Algunos prefieren el día, más entretenido, pero otros escogen la noche. Ninguno es fácil.

"Levamos catro semanas e estamos igual que cando empezamos", dice Manel Gabeiras, de As Pontes, mientras recuerda que con el decreto del carbón estuvieron más de cinco meses. "Estaremos como mínimo ata que non haxa Goberno", dicen en As Pontes, y, al igual que en Vilalba, anuncian que irán a Madrid el 16 pero recuerdan que las caravanas de camiones les cuestan mucho dinero.

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