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Dos agentes de la Guardia Civil auxilian en un parto a una mujer en un turismo de Xermade

Los guardias de Tráfico que auxiliaron a la madre y la recién nacida. SEBAS SENANDE
Los guardias de Tráfico que auxiliaron a la madre y la recién nacida. SEBAS SENANDE
"La escena nos impresionó. La niña estaba con el cordón umbilical unido a la madre", dicen los agentes

Los agentes de la Guardia Civil de Tráfico viven circunstancias muy duras por motivos de trabajo. Las labores de auxilio en accidentes graves o el crítico instante de darle una mala noticia a una familia se ven a recompensadas con otros servicios con un desenlace gratificante. Pero casi nada es comparable con el hecho de contribuir a llevar a buen término el parto de una mujer que dio a luz en un vehículo en la AG-64, a la altura de Xermade. Los agentes del subsector de Lugo José Luis Domínguez y Roberto Veiga López se vieron envueltos en esa insólita situación, que les convirtió en los ángeles de la guarda de un alumbramiento en carretera.

“No todo van a ser accidentes”, indicó Domínguez. El nacimiento de la pequeña Lara les permitió vivir el pasado jueves una de sus experiencias profesionales más emotivas. La satisfacción del deber cumplido fue aún mayor al saber que la madre ya estaba recuperándose y la bebé no presentaba problemas. “Ver nacer a un niño es un motivo de alegría, sobre todo en una situación excepcional de confinamiento, cuando todos vivimos con preocupación por la pandemia del coronavirus”, comentan estos custodios de la seguridad vial.

Aunque los tiempos cambian, ellos comprobaron como el viejo dicho de “parir na Gañidoira”, se hacía realidad a pocos kilómetros, esta vez en dirección a Ferrol, y no hacia Lugo. La causa no eran los baches, ni el sinuoso trazado del vial. Se trataba de un imprevisto, de un nuevo reto que les deparaba el oficio.

Los agentes patrullaban el tramo lucense de la autovía que une Vilalba y Ferrol cuando se encontraron con un vehículo aparcado en el arcén. “Observamos a un hombre en el exterior. Cuando nos dirigimos a él estaba muy nervioso”, afirman. El matrimonio y su hijo pequeño se dirigían al hospital ferrolano Arquitecto Marcide de Ferrol, pero el parto se adelantó. En el asiento delantero derecho del turismo estaba la mujer, con la recién nacida en brazos. “La escena nos impresionó. La niña aún tenía el cordón umbilical unido a la madre”, cuenta Veiga.

La situación no era fácil, y menos con un niño de unos 5 años impactado. “Tratamos de tranquilizarles, mientras llegaba una ambulancia”, explican. A la vez estaban pendientes de la parturienta, que se mantuvo “consciente”, y de la hija. “Ambas parecían estables”, indican.

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