As Pontes dice adiós de forma definitiva a su central térmica

La central pontesa, sin suministro de carbón, se desacopló este viernes a las cuatro de la madrugada ► Los implicados esperan el cierre oficial y novedades sobre la declaración BIC de la chimenea
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photo_camera La central térmica de As Pontes este viernes por la mañana, después de desacoplarse de madrugada. M. MANCEBO

En la noche más corta y mágica del año llegó de manera simbólica el final definitivo de la térmica pontesa. Entre las 3.30 y las 4.00 horas de la madrugada, cuando algunos vecinos todavía disfrutaban del San Juan y otros muchos dormían profundamente, la central se desacopló. Esta vez parece que para siempre.

A falta de la confirmación oficial del cierre, que llegará con la resolución administrativa definitiva del Ministerio de Transición Ecológica -una decisión que se está dilatando demasiado, critican los afectados-, el contraste en el horizonte ya era evidente este viernes en As Pontes, donde una chimenea humeante dejó paso a un cielo oculto durante algunos momentos del día por nubes que de vez en cuando dejaban caer unas lágrimas en forma de lluvia.

Y es que no por esperada, la noticia duele menos. Sobre todo a los implicados, trabajadores de Endesa, de las auxiliares o transportistas, que ven frente a ellos un futuro demasiado incierto después de años de movilizaciones, protestas y decenas de reuniones con las administraciones implicadas en este proceso de descarbonización que se inició en 2019.

En abril de ese año, la térmica frenó en seco su producción debido al mayor peso de las renovables y al aumento del precio del CO2 en el mercado. Unos meses después, en septiembre, Endesa anunciaba de manera sorpresiva "la discontinuidad de la producción", tras haber invertido más de 200 millones de euros para adaptarse a la nueva normativa europea y, en diciembre de ese mismo año, llegó la solicitud del cierre definitivo.

El final se mantuvo en constante suspenso. El Gobierno supeditó el fin a unas pruebas con biocombustibles que no se realizaron hasta septiembre de 2020. Los agentes implicados se mostraron favorables a los test, pero recién iniciado 2021 Endesa confirmó el cierre por "inviabilidad económica, técnica y medioambiental".

"Si hay algo que hemos aprendido durante todo este tiempo es que todavía puede pasar cualquier cosa", asegura el presidente del comité de empresa de Endesa, Ricardo Casas, recordando que las idas y venidas han sido constantes desde el inicio de la crisis.

Tanto es así que en noviembre del pasado año Endesa volvió a sorprender y arrancó la central pontesa a petición de la operadora y ante la posibilidad de que se registrase un invierno muy frío o de que se produjesen alteraciones en el convulso mercado del gas.

"Es cierto que es la primera vez que dejamos el parque de carbones completamente vacío -esta madrugada pasada se agotó la última remesa que quedaba del aprovisionamiento de 240.000 toneladas que llegaron en marzo-, pero en la anterior ocasión solo teníamos carbón para operar nueve o diez días", afirma Casas, indicando que sin provisiones solo "queda esperar a la resolución".

Esta llegará "en breve", según manifestó el delegado del Gobierno en Galicia, José Miñones, aunque algunas voces, como la del propio presidente del comité, se muestran incrédulas. "El informe favorable del impacto ambiental es de marzo, ¿qué ha pasado desde entonces para que no le den el visto bueno al cierre? No hay una explicación lógica", afirma Casas.

Tampoco entienden la maniobra de dejar sin carbón la central desde los sindicatos. "É algo insólito", manifiestan, calificándolo de un "peche encuberto". "Endesa argumenta que para continuar tería que investir, pero non sabemos ata que punto, sen o peche definitivo non terían obriga de facelo", dicen, exigiendo al Gobierno y al resto de administraciones que se sienten para abordar esta y otras cuestiones que les preocupan.

Así, quieren saber en qué punto están los proyectos que se van a asentar en la zona o el futuro del personal propio -que comenzará a salir a partir del 1 de julio- y de las subcontratas -que tienen garantizada la ocupación hasta el 31 de julio, aunque advierten que se producirán salidas-.

A estas preocupaciones se suma una nueva, que nace tras la petición de la Xunta de declarar la chimenea Bien de Interés Cultural (BIC). Esto provocará "retrasos en los plazos de desmantelamiento" -la instalación tendrá todas las cautelas propias de un bien protegido durante un máximo de dos años- "y posibles problemas en la implantación de otras firmas".

Aunque la decisión de la Xunta ha molestado a muchos -el comité de crisis solicitó de manera urgente una reunión con Alfonso Rueda y Francisco Conde para conocer quién se encargará de los gastos derivados de su mantenimiento-, hay otros vecinos que defienden la necesidad de mantener en pie este elemento singular, más alto que la Torre Eiffel y recogido en el Guinness World Records por ser la chimenea más voluminosa del mundo.

Sobre esta cuestión, como en la mayoría de temas vinculados a la central térmica de As Pontes, también tocará seguir esperando. Eso sí, ya sin humos y con la fuerzas debilitadas.

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