Abrir un negocio propio: una opción a la baja

Frente al más de medio centenar de nuevos emprendedores de otros años en Terra Chá, Meira y As Pontes, en 2023 las cifras cayeron, con apenas 30 
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photo_camera Kevin Vila, en su lavandería autoservicio de Baamonde. C. Arias

Empezar un negocio y apostar por el autoempleo es a veces una opción clara y otras la única salida. En los últimos tiempos, abrir un establecimiento es una opción a la baja. Las cifras cayeron en 2023 y frente a los más de 50 nuevos emprendedores de otros años en Terra Chá, Meira y As Pontes –en 2014 fueron más de cien y alcanzaron los 70 en 2017– el año pasado rozaron la treintena.

Según los técnicos de empleo, la elevada oferta de trabajo asalariado está cambiando la curva. "No hay mano de obra", dicen, y hablan de una situación que se repite en cualquier concello de Galicia a menor o mayor escala. Aun así, abrir un negocio continúa siendo un camino para muchos. Y en su lucha para trabajar para sí mismos aseguran que se corren riesgos y se multiplican miedos, pero se ganan satisfacciones.

Leticia González, 41 años ► Viaxes Dyse en Vilalba: "Es empezar de cero; aunque tengas experiencia, da vértigo" 

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Leticia González. Viaxes Dyse. C.A.

Leticia no es una nueva emprendedora. Lleva 20 años en el sector y diez con su propia agencia de viajes, que inició con una socia en Marín. Pero, al trasladarse a Vilalba decidió dar un paso más y abrir una oficina en la capital chairega en abril.

"Aunque tengas experiencia, algo nuevo es empezar de cero, da el mismo vértigo. Todo lo nuevo da miedo", dice. "Aquí no había mucha oferta. Solo hay otra agencia de viajes, que abrió justo antes. Pero decidimos intentarlo", explica, y habla de un sector que muchos veían peligrar con la llegada de internet. "Cambió mucho la forma de trabajar, pero una agencia lo que te ofrece es tener a alguien siempre de respaldo, y al final el precio es el mismo", defiende.

Tenía claro que abrir era lo que tenía que hacer. "Es lo que te gusta y lo que sabes hacer", dice, e indica que la aceptación fue más buena de lo que esperaba. "Estoy contenta, cualquier negocio necesita tiempo", asegura. Y detalla que ofrece algo que no había: excursiones de un día que están funcionando muy bien.

"Lo mejor de trabajar para ti es que te puedes gestionar el tiempo, aunque siendo autónoma (ríe) le dedicas mucho", valora. "Pero para lo bueno o para lo malo no tienes jefe. Las satisfacciones son mayores, los disgustos, también", dice.

Vladimir Salvador, 28 años ► The Choco Barber Shop en Vilalba: "Me gusta la libertad, pero es difícil conseguir aceptación"

Vladimir Salvador, en su barbería de Vilalba. C.Arias
Vladimir Salvador, en su barbería de Vilalba. C.Arias

A finales del año pasado, Vladimir Salvador abrió una barbería en Vilalba. "Estaba buscando trabajo. Trabajé en la construcción algún tiempo, pero estaba en el paro y siempre tuve ganas de abrir mi negocio", explica el joven.

Natural de República Dominicana, llegó a Vilalba con doce años. "Allí trabajé con mis hermanos mayores. Tienen dos barberías y un taller y aprendí el oficio", explica. No tuvo ninguna ayuda, pero tenía un dinero ahorrado. Así dio forma a su negocio, en un local alquilado. "Estoy contento. Aún no la conoce mucha gente porque estoy empezando pero las cosas están yendo bien", apunta, y habla de la importancia del boca a boca.

"Vienen amigos, y mucha gente latina, hay de todo, pero lo importante es abrirlo a gente de aquí también", indica, al tiempo que destaca que su negocio se diferencia porque no hace solo cortes de pelo, también hace diseños.

"Lo que más me gusta de tener mi negocio es tener independencia y más libertad y lo más difícil es conseguir la aceptación de la gente, pero merece la pena", dice y destaca que una de las grandes dificultades es que "Hacienda aprieta mucho". Además de los trabajos en el local, también realiza cortes de pelo a domicilio. "Sobre todo para las personas mayores que no se pueden mover de casa", indica.

Kevin Vila, 26 años ► Lavandería Camiño Norte en Baamonde: "Risco corres igual, pero isto non é para vivir, é un extra"

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Kevin Vila, en su lavandería de Baamonde. C.A.

El caso del cospeités Kevin Vila es diferente. Para él abrir su propio negocio ha sido una inversión y un complemento a su trabajo como autónomo en la empresa familiar de venta de frutas y patatas que tienen en Ferrol. "Risco corres igual. Hai un investimento importante aquí, pero non abrín este negocio pensando en vivir del, senón como un extra. Vivir só disto non dá", dice el joven, que eligió Baamonde para emprender.

"A miña rapaza é de aquí e a min gústame moito esta zona. Non había ningunha lavandería e pensei que aquí cos peregrinos era unha boa opción", apunta el emprendedor, que abrió su negocio en abril y ya tiene bastante clientela. "Levei sorpresa porque está funcionando mellor agora en inverno que no verán cos peregrinos. Está tendo bastante máis acollida da que esperaba. Hai xente de aquí, da zona, e de Guitiriz, de Rábade...", asegura, al tiempo que explica que la lavandería ofrece tres lavadoras, dos secadoras y un par de máquinas de vénding, con todo automatizado para que el cliente pueda entrar y pagar con monedas o con tarjetas.

Abre de 7.00 a 23.00 horas. "Mirei franquicias, pero non me interesou, unha vez que empezas o teu propio negocio o que quería era liberdade", asegura.

Pili Morado y J. M. Teijeiro, 44 y 54 años ► Mueblería TYM en Guitiriz: "Con tu negocio hay más riesgos, pero no dependes de nadie"

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Pili Morado y J.M. Teijeiro, en su muebleria de Guitiriz. C.P.R.

La pareja, con residencia en Monfero, apostó por reinventarse con la pandemia e inició un negocio de carpintería, que a él le venía de tradición familiar. En 2023 dieron un paso más y abrieron una mueblería en Guitiriz, como un "escaparate" y un refuerzo al negocio. Escogieron el municipio porque con dos niños les pareció un lugar cercano y con posibilidades.

"En la tienda hay todo tipo de muebles, pero sobre todo la centramos en muebles por encargo a medida. La acogida está siendo muy buena, estamos muy contentos", dicen, aunque aseguran que dar el paso da "miedo". "No es empezar de cero porque ya teníamos clientes pero tuvimos que hacer inversión y no recibimos ninguna ayuda. Anuncian mucho pero a la hora de la verdad no hay nada para los nuevos emprendedores", aseguran críticos con la falta de apoyos.

Pero se centran en lo positivo: "Con tu propio negocio hay más riesgos, pero no estás a las órdenes de nadie y haces a tu antojo. Y si la tienda no funciona, cierras, pero en la carpintería tenemos muchísimo trabajo".

Manuel Tojeiro, 35 años ► Centro de ocio Noliños en As Pontes: "Lo mejor de tener tu negocio es ver cómo prospera" 

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Manuel Tojeiro, en Noliños. C.A.

Manuel Tojeiro se dedicó profesionalmente a sectores muy variados pero tras una época de baja decidió apostar por algo que quería hacer desde hacía tiempo y abrió un centro de ocio infantil en su localidad, As Pontes. "Había hecho un curso en 2011 de monitor de tiempo libre y es algo que siempre barajé", apunta.

En mayo de 2023 abrió las puertas de Noliños y empezó una nueva aventura de la que no se arrepiente. "Estoy muy contento. Da mucho respeto abrir un negocio en estos tiempos que corren. Te lo tienes que pensar cuatro veces antes, pero está funcionando bien. Vamos poco a poco, pero antes de abrir ya vimos que había demanda", dice.

Abre como centro de ocio infantil para facilitar la conciliación de 16.00 a 20.00 –cambia a horario de mañana cuando no hay cole para campamentos– y hacen celebraciones de cumpleaños y otras actividades. "Hay proyectos en mente, pero poco a poco", dice un emprendedor que asegura que lo más difícil de abrir un negocio es afrontar todos los gastos y cumplir toda la burocracia. Optó a ayudas del PEL, autónomos y el Concello pontés, "un impulso importante para arrancar", pero reconoce que la inversión inicial se disparó con la subida de los materiales. "Lo mejor es ver cómo prospera y va yendo a mejor", apunta.

Las caras nuevas 
Vilalba es el concello que concedió más licencias para inicios de actividad. De las 16 totales, se pusieron en marcha 12 nuevos negocios: una empresa de alquiler de vehículos, dos peluquerías/barberías, tres centros de enseñanza, un taller de artesanía en piedra, una inmobiliaria, una agencia de viajes, una multitienda, un comercio de artículos de regalo y un pequeño comercio de alimentación. A mayores se crearon dos firmas dedicadas a eólicos y dos actividades de avicultura.

En As Pontes se abrieron nuevos un bazar, un 24 Horas y un centro de ocio infantil. Además, se dio de alta un autónomo con una firma de soluciones en madera y se pusieron en marcha de nuevo –lo que eran los antiguos cambios de titularidad– cinco bares y una carnicería.

En Begonte se sumaron cuatro apuestas: una peluquería, una lavandería, una tienda de muebles nuevos y usados y una oficina de una empresa de servicios sociales.

Un único estreno: en Guitiriz, donde hubo algún cambio de titularidad, abrió una mueblería; en Meira, una tienda de alimentación, en Xermade, otra y cambiaron los dueños de un bar, y en Cospeito se dio licencia a una oficina de ingeniería sin atención al público.

Sin aperturas: en Abadín, Castro de Rei –hubo un cambio de titularidad en un bar–, A Pastoriza, Muras y Ribeira de Piquín no se abrió ninguno nuevo.

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